“Nuestro sentido común ha sido manipulado, lo ves? Por eso nos sentimos extraños, extranjeros en nuestra tierra. Simplemente porque así estamos acostumbrados. Esa es la única razón.” (Allan Watts).

Estamos viviendo tiempos reveladores, las eternas amenazas de privatización que se vienen anunciando desde hace décadas, se están actualizado ahora. Y nos indignamos, nos enojamos porque están despojando a nuestro país de su soberanía, con una deuda que tendremos que pagar encareciendo nuestro consumo y nadie hace nada, o hacen, pero no sirve, se realizan intentos de probada ineficacia histórica y aunque ya sabemos qué es lo que va a suceder nos sorprendemos o nos hacemos los sorprendidos, ¿cómo es posible que nos hagan esto?, y por qué nadie se mueve o no apoyan a los que se mueven, cómo se atreven a estar en desacuerdo con los inconformes, con los indignados? Qué no ven que nos va a cargar a todos? Cómo pueden ser tan miserables, tan mediocres, tan ignorantes?

Asumiendo que todo es progresivo, es necesario marcar un inicio, México no es un país de ignorantes, tampoco somos un país de tontos, es un país de hipnotizados, que no es lo mismo. Es importantísimo conocer la diferencia, porque un ignorante es una persona que carece de conocimiento, por lo tanto la ignorancia nunca es absoluta, no conocemos todo pero tampoco lo desconocemos todo. La gente sabe de cierto que los políticos son corruptos (es un fenómeno universal), sabemos y entendemos que estamos siendo dominados, que los gobernantes son unos rateros y los banqueros junto con empresarios nacionales y trasnacionales son los que en realidad gobiernan, esto no es un secreto para nadie, lo saben todos, y algunos todavía señalan categóricamente que “por eso estamos como estamos”, “que el pueblo está jodido”, pero hay quienes además dan la solución y dicen, gritan que “el pueblo unido jamás será vencido”. No, no es un asunto de ignorancia, bien sabemos y entendemos lo que está sucediendo y no de ahorita, lo hemos sabido siempre.

La cuestión, y aquí está lo interesante es que estamos condicionados para no hacer nada al respecto, o, léase bien, para que lo que se haga quede en un intento, y tenga como única función que la gente se desahogue. Pero vamos por partes, el condicionamiento consiste en resolver los problemas mediante el aprendizaje por ensayo y error, donde la asociación entre el estímulo y la respuesta se fortalece. Esto es importante, porque el condicionamiento implica dar una respuesta determinada a un estímulo determinado, pero yo me atrevo a decir que más que condicionados hay un resultado más parecido a la sugestión hipnótica.

La hipnosis es un estado mental o de un grupo de actitudes generadas a través de una serie de instrucciones y sugerencias. Es decir, el condicionamiento es un aprendizaje mediante ensayo y error y la hipnosis es un trabajo de sugestión para generar o evitar conductas específicas.

Hay un trabajo histórico, crónico y perpetuo de sugestión. Estamos hipnotizados, condicionados a responder con conductas específicas a eventos específicos. A desacuerdos políticos, legales o sociales, con funcionarios públicos, instituciones o eventualidades misceláneas de política pública respondemos específicamente con tres conductas aisladas o combinadas: marchas, plantones, paros y más recientemente mensajes en redes sociales. Y esos movimientos están muy bien, pero la intención no ha permeado a los resultados que se obtienen. No intentamos otras alternativas, siempre son las mismas. Cabe acotar que no importa si estos movimientos son iniciativa popular o hay fuerzas diferentes planeándolos. Lo único cierto es que sabemos que no existe registro de que uno de estos movimientos haya hecho la diferencia entre gobernantes y gobernados; no obstante se siguen realizando, como única reacción, pero ¿por qué?

El gobierno está acostumbradísimo a estos movimientos, incluso el odio contra EPN está justificado por diseño, es decir, la figura de nuestro actual presidente, (no la persona, sino la proyección de su presidencia), está diseñada para que se descargue en él todo el resentimiento político y social, para hacernos creer que es él el que toma las decisiones. Cuando en realidad sólo está haciendo lo que se le ordena y no podría oponerse, aunque lo quisiera. Hay que ver su preparación, (y esto lo digo con todo respeto, para quienes creen en él, porque ustedes hermanos priístas, panistas, perredistas o apartidistas, me inspiran sincero respeto). Es notable la displicencia, el desapasionamiento y la falta de vocación de nuestro presidente, casi como un autómata, una marioneta. Me inspira compasión, porque la cruda realidad es que él sólo es una pantalla. Quienes nos gobiernan no dan la cara, presionan y dirigen desde sitios desconocidos y determinan las políticas públicas a partir de intereses privados. Esto tampoco es un secreto.

Así como la figura presidencial es parte de un diseño para engañar, las marchas y los plantones, son movimientos que ya se esperan y saben cómo anularlos, incluso las revoluciones y los levantamientos violentos están previstos, todos saben que para el sistema tienen la función de desahogo social, es decir, son parte del sistema, si realmente lo amenazaran no le darían cobertura en medios comerciales, los anularían antes de que pusieran un pie en las calles, y los líderes sociales que tanto aman al pueblo ya estarían en la cárcel o asesinados. Y son movimientos masivos útiles, pero deben ser parte de la estrategia y no la estrategia. Incluso se sirven en el gobierno de estos movimientos, saben que los civiles no simpatizantes se incomodan y en lugar de apoyar la causa la condenan porque confunden los fines con los medios. Los usan para desprestigiar la causa y el pueblo se divide.

Muchos de estos movimientos se propician desde las cúpulas de poder porque dividen a la gente, divide y vencerás, dice la fórmula y mediante la sugestión nos dividimos entre nosotros, nos limitamos, nos denostamos, nos condenamos, nos insultamos y nos satanizamos solos.

Para muestra el ejemplo de los profes, se plantan, los civiles se molestan, atacan con insultos, los simpatizantes contraatacan y ya está. El pueblo unido jamás será vencido pero dividido…será ultrajado, aplastado, ignorado y derrotado. Es tan obvio, verdad?

Y cómo nos vamos a unir si en lugar de hermanos vemos nacos, huevones?, o estúpidos, ignorantes, miserables y cobardes, que prefieren su comodidad antes de apoyar las causas sociales?

Mucho se habla de igualdad y de derechos humanos, pero reducimos a discapacitado intelectual al que no está de acuerdo con nuestra propia opinión, bien dice Liébano Sáenz, el politólogo, que el debate político en México es tan pobre porque nuestra sociedad no distingue entre disentir y descalificar gratuitamente. En verdad hay quienes se sienten íntimamente ofendidos y con su orgullo comprometido cuando el otro le dice que no está de acuerdo con su opinión, se encienden los ánimos como si fuera un insulto y algo que es en realidad enriquecedor se vuelve divisorio.

Yo conozco personas que siguen a EPN, y lo defienden, y son personas trabajadoras, inteligentes y honorables. Y conozco quienes siguen a AMLO y también son personas honorables, cultas y trabajadoras, personas con ideas de izquierda, revolucionarios y anarquistas que aman a su familia y creen en la reforma a las instituciones; y hay conservadores, orgullosos de ser de derecha que son humildes y atentos. Tengo buenos amigos cristianos, testigos de Jehová, amigos judíos, cabalistas, también católicos devotos, incluso budistas y ateos agnósticos. Hay quienes son muy objetivos y escuchan atentos a quienes piensan diferente, y otros no tanto. Con todos he tenido conversaciones geniales, e iluminadoras y con todos he estado en profundo desacuerdo, cuando les hablo de mis preferencias políticas, lo que pienso de las instituciones, o del fútbol, o cuando hablamos de religión, de mi religión. Todos tenemos nuestra opinión, momentos de lucidez y un lado oscuro. Sí, ha sido duro, pero muy divertido, porque estamos de acuerdo todos en que no caben etiquetas, ni generalizaciones, y los absolutos son absurdos.

Yo sé que los hay, pero no todos son fanáticos, ni todos son fascistas. Y no, tampoco son todos los más considerados, ni los más sabios, pero todos somos personas, haciendo nuestro camino, lo mejor que podemos, muy diferentes, porque la verdad es que hay de todo, o mejor dicho, todos tenemos un poco de todo. Empecemos por ahí, yo tengo un poco de todo.

Y es que, realmente alguien cree que diciéndole al del partido X que es estúpido, va a cambiar de ideología? Nadie va a dar un paso evolutivo a partir de insultos y desprecio, es más nadie da ese avance por lo que digan los demás, es un proceso interno, hacerlo así, denostándonos, genera resentimiento y violencia, lo sabemos bien, ignoramos muchas cosas, pero el hecho de que duele el rechazo y las descalificaciones, es, por cualquiera que tenga sangre en las venas, sobradamente conocido. Y no es mi intención decirle a nadie qué es lo que tiene que hacer, sólo digo que esto genera división, y no la unión que tanto necesitamos y reclamamos. Sabiendo esto, haremos lo que nos nazca, que para eso tenemos un criterio.

Pero, ¿por qué ponemos toda la atención en nuestras diferencias?

Somos responsables pero no somos culpables. Hay un elaborado trabajo de sugestión masivo que focaliza el periodismo comercial, el entretenimiento y otras formas de comunicación en temas como racismo, sexismo, clasismo, y otros ismos, todos con un criterio maniqueo. No es teoría de la conspiración, escucha las conversaciones casuales, las series, el cine.

Claro que es muy rentable, y cómo no, es muy divertida y liberadora la catarsis, a quién no le han roto el corazón, quién no ha sufrido una pérdida, o una traición?, quién no sabe lo que es la desesperación, la confusión, la impotencia?, quién no se ha sentido víctima alguna vez?, a quién no le ha parecido que es rico el chisme alguna vez? Todos queremos que pague el malo, el mentiroso, por hojuela y traicionero, que lo violen en el infierno por gandalla y abusivo. Pero, esta forma de entretenimiento es peligrosa, nos hace sentir (no creer desde el intelecto, sino sentir, desde la emoción), que nos dividimos entre buenos y malos, que las personalidades son planas y simples, así en blanco y negro.

Ya sabemos, conocemos, que esto es falso, pero el sentimiento, la emoción no distingue. Esto es peligrosísimo, nos hace creer ciegamente en el sistema de premios y castigos, y olvidar que también nosotros cometemos errores, hemos sido víctimas pero también hemos dicho mentiras, que hemos cometido actos destructivos, y que también hacemos cosas a escondidas para eludir el castigo. Todo eso nos impide llegar al hallazgo de que es necesario andar esos caminos sin etiquetarlos en nuestro proceso evolutivo, sin juzgarnos. No somos ni buenos ni malos, esto es muy trillado, pero en verdad hay que repensar ese control del que tanto nos jactamos, y aceptar que somos capaces de ejercer la más loable conducta ética como la más baja, y perversa de las conductas, el mismo potencial lo tenemos todos, la diferencia la hacen nuestras decisiones.

Pero esto no es un examen, el punto es que nos impide ser compasivos, porque nuestro sentimiento nos impide reparar en que somos personas, con capacidad de aprender, de evolucionar, y de decidir, porque lo cierto es que nos quedamos en la etiqueta, y así como escondemos nuestros errores y defectos, así como nos esforzamos en dar la apariencia, con esa misma fuerza de nuestros propios miedos, señalamos y juzgamos a los demás. Y así aplicamos nuestra propia medida a los demás. Y cuando nos cachan pedimos perdón, comprensión, todos cometemos errores, pero cuando nos toca ser compasivos con los errores de los demás somos duros, indolentes. Que lo perdone Dios!!

Hace falta compasión. Estamos muy sugestionados con la idea de que cometer errores nos convierte automáticamente en malas personas, o mejor dicho en personas indeseables, y así es como se supone que debemos sentirnos según el modelo educativo que nos entrena para rechazar los errores y no para aprender de ellos, y como no podemos dejar de cometerlos los escondemos y pobre de aquel a quien cachen, su culpa será su fuente de sometimiento. Sí, también podemos ser muy manipuladores. Hay que empezar por perdonarnos a nosotros mismos, a respetarnos a nosotros mismos, a amarnos y agradecernos cada paso que hemos dado para vivir la autoaceptación.

México no es un país de idiotas e ignorantes, sólo estamos sugestionados, hipnotizados, para limitarnos solos y dividirnos, la unión será siempre un objetivo que esté un paso adelante como el conejo que tiene una zanahoria sujeta a su propia cabeza, está cerca, pero fuera de su alcance. Todos estamos hartos, enojados, asustados, sabemos que hay que hacer algo, coincidimos todos con eso, pero a la hora de organizar, nos topamos con el primer obstáculo: Estamos divididos.

Todo lo que hacemos o dejamos de hacer está motivado por nuestras emociones, las cuales son imposibles de controlar una vez que ocurren, podemos reprimirlas pero de que se sienten, se sienten.

Los impulsos son irresistibles y por eso es tan efectiva la sugestión. Los impulsos ocurren en nuestro punto ciego, no los razonamos sólo los sentimos y dependiendo de cómo nos sentimos, actuamos. Literalmente somos lo que sentimos. Vivimos ahogados en nuestra subjetividad y cegados por nuestras emociones. Nota las emociones que surgen durante los desacuerdos, es fácil hacerlo personal porque esta energía nos arrastra. Hay que generar paradigmas diferentes a partir de la misma fórmula de autosugestión.

El principio es el respeto. El ejercicio del respeto es un proyecto personal que implica el reconocimiento de sí mismo para llegar al reconocimiento del entorno, de sus individuos y la voluntad de procurar conectores armónicos entre ellos. Que una persona piense diferente de mi no devalúa mi opinión, mucho menos mi persona, reconozco mi valor y por eso puedo reconocer el valor en el otro.

O sea que si no me gustan las preferencias de los demás pero quiero propiciar conectores que nos unan, no debo clavarme en nuestras diferencias, sino hallar los puntos en común que nos hermanen en la causa y adaptarme armónicamente a sus diferencias. Pero sobre todo no tomarme personal los desacuerdos. Si ponemos un tema en la mesa es para arreglarlo, no para echárselo en cara a nadie, ni para taparme los oídos si no me gusta lo que escucho.

Reconocer al entorno y sus individuos tal como son, sin pretender cambiarlos, sin generar expectativas personales y adaptándose a sus peculiaridades para generar armonía en sus relaciones, resulta en un movimiento evolutivo en el que se desarrollan potenciales de complementación, adaptación y desarrollo individuales, procurando al otro y propiciando la evolución del sistema completo.

El respeto es la primera condición para la libertad, el principio de la vida, la base para levantar cualquier sistema, la fórmula de cualquier intercambio, sea en los ámbitos más elementales o en los más complicados. Todo inicia con el reconocimiento de uno mismo y de los demás, y evoluciona hacia la complementación y la conciencia de unidad.

A partir de la unión será posible la organización. Todo el mundo lo sabe, pero no lo hacemos porque hay resistencias psicológicamente implantadas y culturalmente reforzadas, que limitan la conducta y nos hacen sentir (sentir, no pensar), miedo, incomodidad, estridencia cuando modelos alternativos se nos plantean. Por ejemplo, cuando vemos en las noticias la historia de jóvenes con preparación universitaria trunca o sin preparación académica, haciendo riqueza con sus negocios virtuales nos sorprendemos porque simplemente nos cuesta creer que son exitosos sin caminar el camino de tortura y sacrificio que nos han dicho que tenemos que vivir para alcanzar el éxito.

Se nos ha dicho también que la seguridad es lo primero, que no hay que tomar riesgos innecesarios, que los contratos son más importantes que la voluntad que los genera, que los ricos son deshonestos, así como si fuera una regla. Se nos han dado normas inflexibles y rigurosas sobre la moralidad, la dignidad, la decencia, y el honor que nos hacen pensar que esas abstracciones son permanentes e inmutables cuando fueron creadas por el individuo y para el individuo que tiene una naturaleza flexible y en permanente cambio.

Cómo vamos a cambiar si ni siquiera somos capaces de imaginarnos creando y asumiendo nuestro propio camino con nuestras propias reglas, sin que nos validen o nos invaliden, sino asumiendo la responsabilidad de autodeterminarnos, autodirigirnos, reconocernos y después de eso aún sentirnos en la libertad de cambiar de opinión y de variar nuestros compromisos y acuerdos con nosotros mismos.

Si el candado es psicológico, ahí, es donde debemos comenzar.

Ese es el principio, poder imaginar, visualizar, acordar mentalmente que somos lo suficientemente capaces y valiosos para no depender de nadie, que no necesitamos tampoco poseer a nadie, sino generar una sana interdependencia, que todo lo que creamos es para nuestro bien y si nuestra creación es inútil, complicada o nos perjudica podemos y debemos crear algo nuevo y diferente, que es nuestro entorno al que debemos la vida, a los animales humanos y no humanos, que nos debemos recíprocamente lealtad, fraternidad y respeto.

Hay que variar el paradigma de sugestión a uno de autosugestión deliberada, porque la emoción motiva la acción y si tenemos miedo tendemos a la parálisis, a movernos dentro de los límites tolerados o a cometer actos de violencia. No se trata de salir y renunciar al trabajo, ni de sacar a los niños de la escuela porque el modelo educativo no funciona, o dejar de hacer la despensa de hoy para mañana en el súper, ni de quemar el dinero que representa la deuda que nos esclaviza, tal vez no estamos preparados para ese tipo de movimientos radicales, tampoco se trata de salir a partirnos la cara o bañarnos en sangre de políticos, aunque muchos estén dispuestos a arriesgar su vida y su integridad por la causa. Pero admitámoslo quejándonos y resignándonos, nos hacemos cómplices del modelo piramidal, muchas personas pretenden enfrentar la crisis haciendo lo que han hecho siempre, cumplir con sus obligaciones, cansados y de mala gana, pero aguantando los golpes. En cualquier caso seguimos estando bajo el mismo esquema de dominio.

Porque el problema no es que personas corruptas ocupen las legislaturas, la administración o los tribunales, sino que el sistema no admite personas honestas, vivimos en un modelo de corrupción funcional y sistemática. El sistema es piramidal y está diseñado para que la élite de poder, esos gobernantes sin rostro, ejerzan un dominio aplastante sobre quienes estamos en la base, piénsalo por un momento, ejercer la representación o representatividad de millones de personas es materialmente imposible, entonces sólo podemos aspirar a un simulacro de soberanía, de justicia y de equidad en la distribución de riqueza, para aparentar equidad es necesario corrompernos, en un sistema torcido sólo es posible adaptarse mediante torceduras. Porque así presida al gobierno el mismísimo Buda, lo cierto es que el Estado y su nación tienen estructura sistemática, y al sistema, lo hacemos todos, y una sola persona sólo puede dirigir, determinar, y decidir sobre sí misma. Por esa razón el esquema de poder no es de complementación sino de competencia, así se procura el dominio, no es de educación sino de desinformación, no es de evolución social sino de estancamiento y conservación de estatus, puros factores divisorios, así se domina y se conserva una tiranía.

Pero estamos muy sugestionados por la idea de seguridad que nos ofrece el sistema, muchos están convencidos de que necesitamos un estado represor, que nos proteja de nosotros mismos, cuando constatamos cada día su incapacidad para brindarnos esa protección, porque la única forma de estar seguros entre nosotros es que nosotros individualmente decidamos no hacernos daño. La sugestión es una verdadera venda que nos mantiene ciegos de espíritu, un magnífico instrumento de dominación, que permite que los hipnotizados estén viendo sin ver.

Antes de desesperarnos pensando cómo le vamos a hacer para someter a los gobernantes al control del pueblo, ideando cómo manipular este esquema de dominio, hay que hacer un ejercicio mental de aceptar que este sistema como está es insostenible. Que las soluciones que les funcionaron a las generaciones que nos antecedieron, hoy son peligrosas y esclavizantes. Que el control es imposible, sólo es posible la represión cuando el mal está hecho, el castigo, no previene, ni reivindica, sólo genera más daño. El castigo sólo cabe en un esquema de venganza, porque da la sensación de desquite y por eso es tan popular. Y en un marco de tensión, impotencia y resentimiento, un sistema represor genera criminales.

Hay que aceptar nuestro sistema económico es cruel y que no podemos obtener justicia social fomentando con nuestro consumo un sistema capitalista. No se trata de cambiar nuestra vida de hoy para mañana, pero sí de aceptar en nuestra mente, que es nuestro modus vivendi el pretexto para dominarnos, habrá que redefinir nuestras necesidades en cuanto a educación, salud, seguridad, generación de ingresos, entretenimiento y consumo.

Imaginar algo así no es fácil, da vértigo, porque implica el colapso de nuestras creencias más arraigadas, la caída del sistema y el hallazgo de que nuestra vida hace al sistema y el sistema a nuestra vida tal como la conocemos. Pero cómo lo vamos a hacer si ni siquiera somos capaces de imaginarlo? La capacidad para imaginarlo es apenas el comienzo.

Ese John Lennon sabía lo que decía cuando escribió Imagine, es tradición oculta muy antigua. La imaginación es en donde inicia la creación, hay que meditar mucho en este útil y efectivo conocimiento verdadero.
Si uno lo intenta no sale a la primera, pero hay que dar el esfuerzo para variar la emoción, porque es la emoción la que determina la acción y no podemos pasar a acciones proactivas sobre las bases del miedo, el odio y la desesperación que nos inspiran los eventos resientes, sobre esas bases sólo conseguiremos más de lo mismo, como ha sido siempre.

Nuestras acciones deben ser sostenidas e inspiradas por emociones de serenidad, solidaridad, gratitud, confianza, respeto y por trillado que suene: amor. Yo sé cómo se lee pero es verdad, no lograremos la unión sobre otras bases.

El principio para revertir la sugestión de que hemos sido objeto toda la vida es hacer este tipo de variaciones mentales, esta es la primera acción, un ejercicio intelectual, muy simple pero muy básico. Porque si no resolvemos ese drama, lo estaremos reciclando por generaciones.

Tu sistema de seguridad implantado por sugestión va a activarse, imaginando o recordando todo tipo de resistencias, pensando que es muy idealista para realizarse, o que es estúpido o cursi, que conoces personas que no merecen compasión, pero si lo piensas bien todo lo que ves actualmente es un reflejo que tiene perfecto empate con nuestros pensamientos y nuestras sugestiones. En verdad nosotros somos el sistema.

Pero hay que ser valientes y atrevernos, jugar a hacer cosas diferentes. Imaginar por ejemplo, instituciones que propicien libertad, familias diversas unidas por amor y no por estatus o codependencia, un sistema económico de solidaridad, imagina entrar a un mercado y tomar únicamente lo que necesitas sin que te cueste nada, (nada más imagínatelo, no estoy diciendo que lo hagas, esfuérzate visualizándolo, sólo está pasando en tu mente), imagínate trabajando en algo que te apasione, que haga que las horas vuelen mientras tu vives únicamente el presente, lo que sea, sin recibir paga material sino sólo la satisfacción de servir a los demás haciendo lo que te hace feliz, no necesitas dinero porque en el súper todo es gratis, y cuando te aburra, estar en libertad de cambiarlo, imagina un sistema de justicia basado en la compasión, donde los criminales puedan indemnizar su daño y rehabilitarse en una sociedad que los ama y los perdona legítimamente, (no imagines casos horripilantes, sólo que es posible un sistema así, yo sé que no es fácil), un sistema de salud integral, y solidario, basado en la fraternidad del pueblo por sus iguales, convivir sin crueldad con todas las especies, tomando del planeta sólo lo que necesitamos, cuidar de nuestros ancianos, sabiendo que podemos llegar a esa edad con todas nuestras necesidades cubiertas; un diálogo de respeto a las ideas disidentes, sin descalificar o humillar a quienes piensan radicalmente diferente. Intenta, sólo es un ejercicio mental.

Nota cómo te sientes imaginando todo aquello.

La emoción marca la acción. Esto es un hecho, para cambiar lo que te dé la gana, la única forma de revertir la sugestión que nos marca, es generar una autosugestión distinta. Se llama ley de efecto, es un principio científico usado en terapia psicológica.

Lo creas o no, imaginarlo es el principio para generar cambios a cualquier nivel. Ponlo a prueba, cuando no tengas ganas de hacer algo, relájate y trata de imaginarte haciéndolo, no que te pares a hacerlo porque será de mala gana, sólo imagínate en tu mente haciéndolo durante algunos minutos, y vas a sentir ganas de materializarlo.

Este es el tipo de cosas que deberían enseñar en las escuelas.

A partir de este momento siéntete en perfecta libertad de hacer lo que te nazca, sabiendo que primero te va a tomar algún tiempo imaginarlo y sostenerlo en tu mente para sostenerlo en tu conducta, que la variación de todos los aspectos de tu vida dependen de tu nivel de concentración y la elección cuidadosa de las acciones que decidas tomar al respecto, tus acciones serán derivadas por tu emoción.

No, México no es un país de tontos, ignorantes, es un país de personas que buscan el éxito a través de su esfuerzo, pero con miedo, privilegiando el fin sobre los medios porque están sugestionados a cuidar sólo de sus familias, desentendiéndose de los demás, a agruparse bajo un criterio de discriminación, excluyente, a ver sólo una pequeña parte del todo. Donde hay recelo y desconfianza no puede haber solidaridad. Somos un país de hipnotizados pero ya hay varios intentando caminos diferentes, validándose a sí mismos, generando su propio lugar dentro del sistema e incluso sistemas nuevos e incluyentes.

Nos está faltando caminar con convicción, vivir nuestros ideales para inspirar a los demás, creer que somos capaces de ser nuestro propio líder en lo individual, en lo familiar, en lo público, respetando al disidente, sea fanático religioso, o cientifisista. No estamos aquí para convencer a nadie de que nuestras ideas son las correctas, mucho menos para imponerlas, si lo que hacemos está bien, los demás se inspirarán con nuestro ejemplo, si tu ideología funciona, me inspiras a seguirte, pero si intentas convencerme de que yo estoy mal y tú estás bien, me da flojera y nos dividimos.

Cómo vamos a defender nuestra soberanía como pueblo si no nos hemos ganado nuestra autonomía como individuos, si el miedo dirige nuestro criterio.

Dejemos de avergonzarnos de nuestros errores, si son ridículos hay que reírnos, si son graves hay que remediarlos, si no sabemos cómo hay que buscar cómo, si son irremediables hay que perdonarnos, pero en todo caso hay que aprender de ellos y soltarlos, hay que mejorar la opinión que tenemos de nosotros mismos y de nuestros grupos, como familia, como amigos, como vecinos, como ciudadanos, como humanidad. No te decepciones de lo que hacen los demás, ni los insultes, ellos están en su propio camino, lidiando con sus propios miedos, cuando alguna mala noticia nos sacuda, no hay que entrar en el tornado de las emociones, volteando a ver qué hacen los demás, tengo qué preguntarme como lo puedo mejorar yo con mis acciones y en ese camino voy a conocer personas motivadas por la misma causa, para complementarnos, esto no es una competencia.
Comencemos por aceptar nuestra capacidad para dirigir nuestra voluntad individual, por validar nuestras ideas y responsabilizarnos de nuestra propia moralidad, sabiendo que todo lo que hacemos y deseamos a los demás tiene una consecuencia para nosotros. Nuestra misión no es ser ricos y famosos o ayudar a los demás, sino ser honestos en la formación de nosotros mismos, respetando a los otros y sólo en el camino de nuestra realización honraremos la realización de los demás, porque nadie da lo que no tiene.

Dejemos de ser indignados y convirtámonos en dignificadores de nuestros propios modelos de organización, integrándonos, no dividiéndonos.

Si queremos honestidad hay que revisar qué conductas nuestras permiten y fortalecen las políticas deshonestas. Si buscas un modelo económico solidario, hay que evitar prácticas capitalistas. Si nos castigan con los impuestos, castiguemos con el consumo. Si crees que las leyes o los tribunales son injustos, busca arreglar tus propias controversias ofreciendo tratos justos, bajo un esquema de ganar-ganar, antes de llegar a un juzgado. Si quieres resolver problemas, no los hagas personales. Si quieres evolución social inicia con el respeto hacia a ti y luego hacia los otros. Si quieres amor debes creer sinceramente que eres digno y valioso. Si quieres riqueza hazte consciente de que tu confianza, inteligencia, talento, hobbies son un capital que genera riqueza para ti y para quienes necesitan tu servicio, antes de la acumulación de recursos la riqueza está en el reconocimiento de las capacidades propias de complementación, no de competencia. Conviértete en tu propio héroe.

La capacidad para generar el cambio y crear nuestras respuestas, la hemos tenido siempre, sólo tenemos que iniciar por hacernos conscientes de ella.

“Imaginación, es el instrumento que canaliza la energía de la inteligencia y la voluntad. Su poder permanece siempre a nuestro servicio.”
(Eliphas Levi. )

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