El Grinch.

                   “… ustedes han invalidado la palabra de Dios a causa de su tradición. Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: `”Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mi. En vano siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas”. Decir de Jesús respecto de lo que se enseña en los templos, (Mateo 15: 6-9).
Jesús en Occidente, Yehshua en Medio Oriente o Isa para los musulmanes, fue predicador y profeta, filósofo y maestro, y para otros incluso Dios por extensión filial. Tergiversado por las religiones, según Nietzsche, su intención era enseñar no una nueva ideología, sino una nueva forma de vida.
Incomprendido en su época, su paso por la tierra se caracterizó por la persecución de que fue objeto y por sus prácticas extraordinarias, fue esa idea sobre el amor al prójimo lo que motivó a los Brahamanes a planear su asesinato en India, donde lo llamaban Isha y de donde tuvo que huir tras haber aprendido las antiguas artes del budismo y la iluminación del espíritu, todo ello antes de cumplir 30 años.
Sin embargo sus aspiraciones hippies no disminuyeron después del atentado en India, donde aún se conservan los papiros de Isha como un tesoro de la meditación. Sino que se decidió a iniciar su campaña por “despertar” a la humanidad de su época. Sin duda una apasionada cruzada que terminaría con su vida de predicador y daría inicio a la cruel persecución de quienes seguían su filosofía e ignoraban las prácticas judías desafiando con eso la autoridad de Roma.
Más que adorar su personalidad, Jesús proponía vivir la experiencia de la unidad, y si hay que dedicarle energía en adoración a alguien, decía, que sea a Dios padre creador del cielo y la tierra, el único dador de vida, por esa razón advertía sobre la necesidad de ser más selectivos en nuestras celebraciones.
Da la casualidad de que alrededor del año 275, mucho tiempo después de la muerte de Jesús, el culto del sol era especialmente dominante en Roma. Estas ideas paganas y fiestas rituales se pusieron de moda después de haber sobrevivido a varias generaciones desde el antiguo Egipto, donde la adoración de Isis la Diosa Madre y de su Hijo Orus, quien perdió un ojo tras pelear y asesinar a su padre Osiris, eran la base de la religión.
Cuando ingresaron paganos a la iglesia cristiana, adaptaron el 25 de diciembre de ellos, fecha del solsticio de invierno en que celebraban el renacimiento del Dios Sol (los devotos paganos de Miltra), y adoptaron esa fecha como fecha del nacimiento de Jesucristo. En Occidente no se estableció esta fecha hasta aproximadamente mediados del siglo IV, y en Oriente, hasta más o menos un siglo después”.
Aquí la evidencia: Dice la biblia que la noche en que nació Jesús había pastores en el campo, por lo tanto Jesús no nació en diciembre, ya que se sabe que los rebaños en el tiempo de Jesús pasaban el invierno bajo cubierta. El informe de Lucas [Lucas 2:8] tocante a que los pastores “moraban en los campos, guardando sus rebaños por la noche’, da a entender que Jesús debió nacer en el verano o a principios del otoño. Ya que diciembre es un mes frío y lluvioso en Judea, lo más probable es que por la noche los pastores hubieran buscado refugio para sus rebaños”. De dónde sacamos que los rebaños pastan en invierno cuando no hay pasto??
Ni que decir de Santa, el octagenario de azules ojos y barba blanca que vive a temperaturas inconcebibles y deja regalos bajo el árbol o en las botas; según la tradición céltica era un demonio que entraba por las chimeneas a comerse a los niños que se habían portado mal…o sea, perdón??
Lo cierto es que Jesús no nació el 25 de diciembre. Y él no autorizó la celebración de la Navidad, como tampoco lo hicieron sus discípulos ni los escritores de la Biblia. De hecho los primeros cristianos no celebraban el nacimiento de Cristo. Entonces qué celebramos en navidad??
Durante mucho tiempo la navidad no fue una celebración que ameritara días de asueto, aún cuando ya se había aceptado como la fecha del nacimiento de Jesús. Fue durante el siglo XX que se volvió realmente popular, específicamente fue durante 1920 que Ronald Hubbard decidiera aprovecharse de esta celebración para propiciar un acelerado ritmo de consumo durante esta etapa del año, iniciando la tradición de dar regalos. Como experto en economía sabía que el flujo de capitales cerraría el año con una apariencia de recuperación de la tremenda crisis económica que vivía EU.
Fue tal la ola de optimismo navideño que las grandes corporaciones decidieron patrocinar la idea de Hubbard exportándola a Europa y haciendo enormes campañas para garantizar que el consumo es estas fechas sea notablemente superior que en el resto del año, siendo tal el impacto que se adaptó el sistema para asegurar que los consumidores estuvieran en condiciones de hacer gastos disponiendo de tiempo libre y dinero.
Cabe mencionar que Hubbard estaba tan complacido con los resultados que buscó otra forma de manipulación masiva relacionada con ideologías religiosas, fundando en 1954 la Dianética, según él, “porque el verdadero negocio estaba en fundar una nueva religión”.
Tétrico, pero verdadero, cedemos cada año a esta campaña para torcer la voluntad de los asalariados a una forma de consumo enajenante, cuyas bases religiosas son falsas y sus aspiraciones espirituales nulas, y la neta es que tampoco vamos a declinar de las vacaciones, las borracheras, las posadas, los festejos, el dinero, la cena y los regalos, pero más nos vale saber qué estamos haciendo y porqué. Nada más valioso que el regalo de la información. Feliz navidad.

“La verdad os hará libres”.
Jesús el Cristo. San Juan (Jn 8,32).

Anuncios