Carpe Diem.

Vivir el presente…menuda tarea, dentro de la ciencia ancestral, este es uno de los fundamentos sin el cual, se hace imposible el avance evolutivo, y se dice fácil, pero es todo un tema de profunda sabiduría que me ha llevado a encontrarme y aún temerle a mi Ego.

Todo el mundo está familiarizado con el adagio “Vive el presente”, Julieta Venegas canta, que es lo único que tenemos, pero las consecuencias de no profundizar este sencillo pero contundente principio es perderse en la confusión que provoca el anhelo del futuro y la evocación del pasado, ambos ficciones de la mente, que al carecer de existencia en el presente, hacen que la vida, lo único valioso que poseemos, nos pase desapercibida. Dice verdad la Venegas, pero antes que ella Horacio recomendaba:

Carpe diem quam minimum credula postero

Aprovecha el día, no confíes en mañana

 

Y sin duda sabía lo que decía, ello porque el mañana, esa promesa que se dibuja en la mente, en la que depositamos la fe, la energía y nuestras ilusiones, simple y sencillamente no existe. Esto no es fácil de digerir…NO EXISTE!!!, y en todo caso se crea en el presente, luego, invertir en el futuro es una perversa mentira que nos tiene atrapados en el miedo a atrevernos a hacer, desear, construir nuestros sueños, porque hay un futuro que cuidar, que nos permitirá dedicarle tiempo a lo que queremos de verdad, y la cruel verdad es que el futuro no existe, ese tiempo, el cual podremos dedicarlo a nosotros mismos jamás llegará, porque el presente es lo único de lo que podemos dar cuenta.

Así, nos tienen como al conejo que vive corriendo detrás de una zanahoria amarrada a su cabeza, moviéndonos a favor de intereses que no son nuestros, para personas que jamás conoceremos, y esa promesa que siempre está un paso fuera de nuestro alcance nos seduce advirtiendo que la recompensa llegará en el futuro, pero no hay tal.

Soportamos relaciones destructivas, en trabajos que no nos gustan, a la sombra de un gobierno de idiotas, horas de estacionamiento en las avenidas, conversaciones vacías, con el alma inundada de confusión, paliando la necesidad espiritual en ocio nocivo, y todo porque tenemos fe en el futuro, y creemos (pobres ingenuos), que va a cambiar, y que el futuro va a ser mejor. Entérate de una vez, si no eres feliz AHORA, no lo vas a ser nunca, porque el futuro no existe, no está ahí, el presente es eterno, es lo único que existe.

Los oráculos  han sido mal entendidos, y su sabiduría se ha tergiversado, porque no revelan el futuro, que es una ficción que no existe, lo que revelan son tendencias, decisiones tomadas, intercambios de energía, causas y su natural desenlace en el PRESENTE, todo eso ocurre aunque no nos enteremos de momento, o más bien no lo queramos ver.

El futuro y el pasado nos tienen atrapados en situaciones presentes que nos distraen de lo que es realmente valioso, nos distrae el trabajo, la televisión, los impuestos, el estatus, la talla de la ropa, ser casado o soltero, el peso, la religión, el dinero, todos ellos accesorios a lo principal: la voluntad sobre el presente, la única causa que importa y que genera todas las demás, sea lo que sea.   

No lo crees?, observa tus conversaciones, vivimos especulando y temiendo el futuro o regodeándonos en nostalgia o resentimientos del pasado.

El pasado es una carga tan peligrosa como el futuro, la evocación de memorias, buenas o malas condicionan y anulan la renovación en el  presente; ya decían los mayas que el tiempo es cíclico, pero lo que no dijeron los arqueólogos que los interpretaron es que la espiral se debe a la repetición de memorias que no han sido superadas y que al recordarlas, se les repite y da existencia en el presente, y como el presente es el único tiempo que existe y es eterno, nos anclamos en recuerdos. Recordar es vivir, y en qué tiempo se vive?, pues en el presente, de lo cual resulta un estancamiento, en una memoria, que como tal ya no tiene razón de ser.

La única forma de trascender es superando las memorias y permitiendo el cambio verdadero en renovación, las memorias lo llenan todo, desde la unidad de conciencia más pequeña conocida como célula, hasta la mente inconciente que conecta con el universo. Las memorias se reproducen en proyectos, expectativas y condicionamientos que conocemos bajo el nombre de paradigmas, requisitos impuestos que prometen garantizar el bienestar del futuro… para morirse de risa.

Ejemplos…todos, el sistema está plagado de paradigmas: el matrimonio, el reconocimiento del Estado para ejercer una profesión (o sea los títulos universitarios), el éxito, el trabajo, el dinero como un fin y no como un medio, la política (tema que amerita un ensayo a parte), los parámetros de belleza, el respeto…y de ahí para arriba: la globalización, la calidad migratoria, la política exterior, la explotación ambiental, etc.

Todos estos sistemas te los venden como una evidencia del SER, “tener una carrera universitaria, para ser alguien”, un trabajo, una familia, una cuenta en el banco, una casa, una membresía, reconocimiento, porque si no lo tienes no eres nadie. Piénsalo, no tiene sentido, no necesitas nada de esto para ser, en cambio, necesitas SER, para manifestar todo eso, pero si ya eres… ¿para qué ibas a querer someter tu voluntad a este sistema neurótico?

Enfréntalo, este sistema demanda una inversión de tiempo, energía, dinero y vida, para qué?, para mantenernos distraídos de lo que sí es importante, es un hecho que de todo eso podemos prescindir para ser y estar felices, la gran pregunta es qué es lo que realmente quieres?, para empezar quién o qué eres?

Me da risa cuando preguntan cómo te visualizas dentro de diez años, ese es un ejercicio ocioso, observa lo que estás haciendo ahora y eso mismo estarás haciendo dentro de diez, veinte o treinta años, mientras no comiences a manifestar tu voluntad en el presente, siempre que no lo modifique una fuerza exterior (límite crítico, porque no hay plazo que no se cumpla), es una ley simple, se llama inercia (la primera de Newton), y se repite cada vez sin excepción.

Por todo eso es que hay que trascender y superar las memorias del pasado, con todo lo que implican: la soberbia, el miedo, la envidia, la inseguridad, el odio, la inhibición, etc. Todo eso te ancla y te impide empezar a vivir en serio.

No existen momentos vacíos, en este momento no sólo estás leyendo, se están regenerando tus células, estás creando redes neuronales, respiras, sientes, piensas, estás sacudiendo al universo entero cuando interpretas cada palabra que aquí se ha escrito.

La actitud de vivir intensamente cada instante, decidido o decidida a ser feliz, de afrontar la vida con optimismo y alegría, resuelt@ a levantar tu vida sobre el dominio de tu voluntad y de la de nadie más, conectando con la divinidad dentro de ti, amándote y amando a tu entorno, porque el entorno eres tú mism@, oponiendo el amor al miedo, conociéndote y defendiendo lo que eres: tu ideología, tu pasión, tu talento, tus sueños y tus proyectos, esa y no otra, es la única manera de vivir el presente.

Tu destino es ser feliz, y descubrirte en el camino, piénsalo, ¿cuándo quieres empezar?, aquí es un buen lugar y ahora es un buen momento, más bien el único.

                                                                                                            “¿Dónde estás?…Aquí

                                                                                                             ¿Qué hora es?…Ahora

                                                                                                             ¿Quién eres?…este momento.”

                                                                                                                                                     Dan Millman.

Con todo cariño y respeto…

MELINA ACEVES ULIBARRI.

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