Personalidades Trepadoras.

 

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.

 

Georg Christoph Lichtenberg

 

En materia empresarial, la dinámica del sistema suele ser por áreas, direcciones, gerencias o departamentos que se rigen por una estructura de jerarquías lineales. A mayor nivel, corresponde mayor responsabilidad y mayor poder de decisión, y regularmente existen formas metódicas de subir de nivel en dicha estructura, como exámenes de oposición, o análisis de desempeño y de resultados; sin embargo existe otra forma, que no está regulada y que suele ser lesiva para la empresa e injusta para el personal que sí se sujeta a los métodos establecidos, pero que resulta muy efectiva para aquellos que no tienen suficiente preparación profesional o que simplemente no tienen paciencia, se trata de “trepar”.

 

Actualmente la dinámica de sistemas en estructuras de jerarquía de poder en materia empresarial ya no es lineal, sino más bien de redes, es decir que como los jerarcas superiores no pueden estar 100% enterados de los detalles de operación en las jerarquías menores, deben buscar personal experto y confiable para obtener los mejores resultados bajo su supervisión, dicho personal asumirá las mismas responsabilidades y protegerá a la red toda vez que alguien falte, de tal forma que si hay una falla el sistema no se colapsará como “jenga” .

 

Este hecho implica ventajas y desventajas pues por un lado el trepador puede engañar a su incauto jefe acerca de su propio desempeño, pero por otra parte, si no dan resultados, también será notable, a menos que el jerarca en cuestión consienta en este mal desempeño no sólo soslayándolo sino encubriéndolo en su perjuicio y en perjuicio de la empresa.

 

Pero, ¿Por qué una persona que tiene una jerarquía superior admitiría en su perjuicio a un trepador o trepadora?

 

Comencemos por la etimología. Trepar deriva al español del deverbal francés Trainer: lo que se “arrastra” y también “al paso”, de esta palabra también deriva “tren”. Trepar significa subir ayudándose de manos y piernas por un lugar que no está diseñado para el ascenso, lo cual empata con su otra acepción: “Persona con pocos escrúpulos, que se vale de cualquier medio para prosperar, arribista.”

 

En efecto, para quienes quieran escalar en la pirámide de poder sin ganárselo profesionalmente, sólo podrán hacerlo trepando por los contornos, fisuras y deficiencias (lugares no diseñados para el ascenso) de la estructura jerárquica, que les permitan tener acceso a una esfera de poder que de otra manera les resulta inalcanzable, pues la manera tradicional de llegar es a partir de la experiencia y de la obtención de buenos resultados lo cual lleva su tiempo; por el contrario, este tipo de personalidades busca la comodidad y la seguridad de la simpatía que puedan generar en quienes tienen el poder de decisión en un sistema de jerarquías.

 

Precisamente la deficiencia del sistema tiene un nombre y se llama “Escalón”, presa de su propia inseguridad, quien tiene el poder de decidir declina su capacidad analítica por el sentimiento de simpatía hacia otra persona; deja de considerar como prioridades hechos reveladores acerca del desempeño profesional por “el buen momento “ que vive o cree que va a vivir con esta persona.

 

Para empezar, el principal elemento del análisis sistémico de una empresa es el Recurso Humano, y un mal manejo de las emociones humanas o nula inteligencia emocional en una jerarquía importante, es caldo de cultivo para la personalidad trepadora.

 

Perfil del Trepador.

 

Los trepadores suelen ser encantadores, la psicología en ellos se da natural y es de uso corriente, detectan las deficiencias en las personas que les rodean y tratan de subsanar con falsos argumentos, conductas y adulaciones las carencias emocionales de sus blancos.

 

Como se observa, la descripción planteada, coincide con las características de un sociópata, quien sufre de un transtorno psicológico y emocional que afecta sus relaciones sociales. Estas personas muestran un alto cociente de inteligencia interpersonal, aunque no necesariamente se muestran brillantes en otras áreas; son simpáticos y agradables, se muestran graciosos y divertidos, sus conversaciones entretienen y se proyectan relajados, lo cual hace que sus interlocutores tiendan a relajarse cuando ellos se hallan cerca; sin embargo tienen un lado oscuro, esta forma de ser en la cual se muestran socialmente brillantes no es una actitud constante, tiene un fin que consiste en obtener favores diversos de sus “amigos”, aún cuando esos favores impliquen un detrimento personal o resulten muy caros. En realidad están vacíos, no tienen nada auténtico que ofrecer.

 

Un sociópata es perfectamente capaz de leer a las personas e inferir que es lo que quieren, con base en esa información, dirigirán su conducta; como resultado generarán en sus blancos una simpatía que rebasará emocionalmente al incauto, anulando su capacidad analítica, y creándoles convicciones derivadas de esa sensación que generan, llegando incluso a ocasionarles conductas autodestructivas tales como menoscabo patrimonial o incluso el suicidio…

 

Ahora bien, los trepadores no son precisamente sociópatas pero sí comparten con ellos muchas de las características psico-emocionales, como el hecho de que no les importa destruir o corromper al sistema y a sus personas con tal de conseguir lo que quieren.

 

“¿Que es incorrecto?; ¿Que hago trampa?; ¿Que es injusto?; ¿Que no lo merezco?… so sorry, pero el que no tranza no avanza.”

 

Así piensa el trepador o la trepadora. Son encantadores para quienes tienen que serlo, con quienes no tienen ese cuidado, simplemente no les funciona la pantalla. Usan desde adulaciones hasta actos de comicidad que le roban sonrisas a sus blancos, desde regalos hasta excesivas atenciones, pueden ser caricias, intercambios sexuales o la promesa de ellos. El trepador compra, pero su inversión es mediocre, igual que su víctima…

 

Perfil del “Escalón”.    

 

Egocéntrico, inseguro, ávido de atención, soberbio, poco analítico, pusilánime siempre aunque sepa ocultarlo, usa aspavientos, fan de los desplantes de superioridad, trato poco refinado, complejo de inferioridad derivado de una profunda neurosis, trastornos de la personalidad que provocan angustia de ”ser”; son personas egoístas y no confían en sí mismos, sobre valoran el “reconocimiento social” y son vulnerables ante las adulaciones. Estas personas pueden se extrovertidas o no dependiendo de los estímulos del ambiente y suelen tener un alto cociente en otros sectores de la inteligencia aunque son socialmente torpes o lo fueron durante una etapa de su vida.

 

Si bien, cualquiera puede encuadrar en este perfil, lo cierto es que no cualquiera es un escalón, pues además de todo ello, deben estar en posibilidades de ofrecer una superficie para “trepar”, esto es que tienen que gozar de contactos o de una jerarquía fuente de oportunidades para el trepador que no tiene otra cosa que ofrecer a su “escalón”, que un paliativo a sus deficiencias emocionales.

 

El “Escalón”, por principio no sabe que lo es, usualmente, los trepadores no se revelan de entrada, primero buscan comprometer a su blanco con atenciones que desatan en su química corporal cantidades suficientes de endorfina que procuren una estabilidad emocional de buena disposición hacia ellos; sin embargo, con el tiempo el “Escalón” va tomando conciencia de su posición, del juego, de la intención de su “amigo” o “amiga”, pero eso no lo va hacer retroceder sobre sus pasos, no, ya es muy tarde, ya es adicto a los malos chistes, a las adulaciones, a los regalos, a los besos y las caricias, a la promesa de sexo o al sexo mismo, no va a declinar de su “Rémora”, de su derecho de “ser” aunque sea a costa de hipocresías y falsedades.

 

Llegado el momento, cuando es oficialmente un Escalón, cumplirá su función y será marginado por el trepador o por la trepadora, notará el cambio de actitud, disminuyen las atenciones y los chistes, las adulaciones casi de anulan, dejó de ser el ombligo del universo y eso coincide con algún otro evento en donde nuestro “alpinista” consigue aumentar su estatus y encuentra otro “Escalón” a quien prodigarle sus atenciones. La víctima se siente utilizada pero es muy infantil para actuar con sabiduría, negará su responsabilidad, tratará de proteger una dignidad que ya no existe porque renunció a ella cuando le dio la oportunidad a su rapaz de ser su ”amigo”.

 

Las personalidades de “Escalón” son los contornos, fisuras y deficiencias del sistema, son las superficies no diseñadas para el ascenso, por las cuales es propicio introducirse en la red de trabajo; sin sentido de justicia, sin objetividad y sin visión de proyectos, son un peligro para cualquier corporación, atentan contra el profesionalismo, la ética y la nobleza del trabajo.

 

Finalmente, el trabajo ennoblece, y nos desarrollamos y distinguimos a partir de nuestro desempeño, el ser humano es un Homo Faber, decía Carlos Marx, y yo le creo, el trabajo no es sólo el estatus, o el dinero, es la valiosísima oportunidad de autodescubrirse a partir del desarrollo de nuestras propias capacidades; no es un asunto de competencia, es más bien un asunto de evolución.  

 

Melina Aceves Ulibarri.

 

En el trabajo tienes la oportunidad de encontrarte a ti mismo. Tu propia realidad, para ti mismo, no para otros, que ningún otro hombre puede conocer.

Joseph Conrad

 

Anuncios