Aunque no te conozca, aunque no me haya reído contigo, aunque no haya llorado contigo, aún cuando jamás te haya besado…quiero que sepas que te amo…con todo mi corazón.”

 

Vendeta.

 

Cuando pude entender el problema de la unidad, entonces dejó de ser un problema, hoy es la solución, una verdadera panacea. El universo entraña sus infinitos alcances desde su etimología: unidad, uno, absoluto.

 

Al principio, una explosión derivada de la entropía, ocasionó energía divergente, que formó astros y sistemas, estrellas, planetas, satélites que en coordinación perfecta, aún suspendidos en el vacío, son capaces de dar y recibir: luz, calor, atracción. De esa complementación generada a partir de la armonía del sistema que es el universo. Comenzó a darse la vida, siguiendo el fluir natural de la energía universal; y aquí estamos, aquí nos ha traído la evolución natural, para llegar a comprender que el infinito universo, con sus galaxias, sus hoyos negros, sus planetas, sus habitantes, tu que me lees y yo que golpeo este teclado, somos UNO.

 

Las dimensiones de tiempo, de espacio, ideologías, sus contradicciones y las religiones, las fronteras y nacionalidades, y todo aquello que parece abrir distancias entre nosotros es sólo eso, apariencia y nada más. Empata la ciencia con la religión coincidiendo en la conciencia de nuestra conexión, ya que aún siendo tan diversos pertenecemos al mismo universo.

 

Qué descubrimiento tan revelador hicieron Heisenberg, Schrôdinger y Pauli, cuando establecieron mediante la ciencia cuántica, como bien lo describe Ken Wilber que “…por inconcebible  que resulte a nuestra razón ordinaria, todos nosotros y todos los demás seres concientes en cuanto tales – estamos todos en todos. De modo que la vida que cada uno vive no es meramente una porción de la existencia total, sino que en cierto sentido es todo.(…) Esto es lo que como sabemos, expresa esa fórmula mística sagrada de los Brahmines, que es no obstante, tan clara y tan sencilla: Tat twan asi, eso eres tú. O también lo que significan expresiones como * -Yo estoy en el este y el oeste, yo estoy encima y debajo, yo soy el mundo entero.-*”

 

Es complicado de comprender, porque se nos ha enseñado a razonar analizando, y analizar es fragmentar el objeto para entenderlo desde sus partes, difícilmente lo vemos desde su unidad. Al todo lo entendemos como la suma de sus partes como si entre sus partes hubiera separación; en realidad, las partes pierden sentido cuando se les separa del todo, de tal forma que cada uno de los elementos que lo forman, no sólo se afecta de las consecuencias del resto, sino que vive las experiencias de cada elemento como una unidad. Es de este modo que se nos ha vendido la ilusión de la separación, la cual no existe dado que somos uno.

 

Resulta entonces que lo que mantiene unido a sus elementos es la armonía con la que se complementan entre ellos, que los hace funcionar de tal manera que el beneficio de uno transciende en el beneficio de la unidad completa, los elementos que no funcionan por falta de armonía terminan por destruir a todo el sistema, igual que un cáncer termina matando a una persona. La pregunta es: ¿cómo es que los elementos concientes de su relación en la unidad generan su tendencia hacia la armonía?.

 

La energía que mantiene cohesionado al universo es el amor, cuya esencia es la esencia divina, porque Dios es amor, y vive en ti. Explicar a Dios, no es posible, porque no es una idea racional no es un concepto ni un nombre, es, como diría Erick Fromm, una experiencia que tienes que vivir para terminar de interiorizar, para comprender que como lo pregona el Budismo, Dios vive en ti porque tu eres creación de Dios, eres la esencia del amor divino viviendo en una ilusión de requisitos y protocolos que te impiden evolucionar en medio de la neurosis de querer se aceptado en una sociedad que te hace creer que no cree en ti, que te hace creer que necesitas un título para ser alguien, que le da valor a las etiquetas vacías, que te hace olvidar que eres un ser luminoso, hermoso y valioso por encima de todo lo que pueden ver tus ojos en medio de una cultura comercial, porque eres el amor, eres creación divina y eres capaz de elevarte para vivirlo.

 

“Y si Dios es uno de nosotros, un extraño en el autobús”, decía Johan Osborn. Eso es muy complicado de comprender, pero insisto, racionalmente no es posible asimilarlo.

 

Te das cuenta como los problemas tienen ahora una dimensión distinta?, el miedo no tiene ningún fundamento, porque todo es una ilusión, nada de lo que existe en el universo puede dañarte, sino en la medida que tu mismo lo permitas, porque el diseño consiste en la complementación, los elementos no se contraponen, se complementan, cooperan entre ellos, incluso las acciones que parecen destructivas tienen una razón en este enorme sistema, de no ser así, tienden a anularse.

 

De llegar a entenderlo te darás cuenta de que la pérdida no existe, las personas no se pueden separar de ti porque son uno contigo, no importa que no te traten directamente, no importan las distancias, las diferencias, no debes temer las pérdidas, me uno al Maestro Yoda, el miedo a perder es el camino al lado oscuro, perder el trabajo, perder a la pareja, temer a la muerte; tu simplemente no puedes perder nada, tal vez te suena disparatado porque no lo vives pero comprende que todo es parte de la evolución, nada permanece inmóvil. Por ley universal, todo ciclo que se abre ha cerrarse; no tiene sentido temerle al cambio, quien insista en mantener todo inmutable llegará a su límite crítico y vivirá el irremediable cambio con resentimiento y desesperación.

 

Nos han adiestrado para que temer y sentir tristeza ante la muerte, pero incluso la muerte es parte de la evolución y la pérdida que genera es una gran mentira, las almas evolucionan y experimentan ese sentimiento de unión que da el ámbito espiritual siempre y cuando hayan superado su apego a la materia, así lo expresaba Albert Einstein cuando hablaba sobre un amigo fallecido: “Ahora ha partido de este extraño mundo, más allá de mí. Esto no significa nada. Gente como nosotros, que cree en la física, sabe distinguir que el pasado, presente y el futuro es solamente una ilusión, aunque persistente."

 

Lo mismo sucede con la pérdida de la pareja, la tristeza, el duelo, deben ser superados. El amor es una constante en el universo, no se termina, toma otras formas, te lo inspiran otras personas, pero no se agota jamás, es una cuestión de que te abras a él y lo recibas, que te hagas conciente de su existencia, en realidad el amor nos rodea.

 

Así, todo cambio es para bien, el universo siempre busca mantenerse en equilibrio, y tu y yo somos uno con él, no podemos evitar la evolución, pero podemos beneficiarnos de ella, siempre atraerás lo que es igual a ti, estás destinado a vivir entre tus equivalentes, cuanto mejor persona seas, atraerás sólo lo mejor para ti, sin limitaciones de edad, grado académico o estrato económico, comprende que la esencia divina que eres te da la tendencia a mejorar constantemente.

 

Será una cuestión de adiestrar la mente para comprender y sentir las profundas implicaciones de ser una unidad y no individuos fragmentados de ella, que el beneficio que reciban otros terminará beneficiándolo a uno mismo, que procurar la perfección y la salud en otros es asegurarla para uno mismo, porque siendo uno, entonces resulta imposible evadir las consecuencias de los actos del resto del todo. En esta inteligencia, resulta que todos estamos destinados a complementarnos, no a competir entre nosotros. No existen unos mejores que otros, no es mejor el agua que el aire, ambos son necesarios para la vida; así la tendencia debe ser hacia la armonía, dado que somos únicos e irrepetibles, deberemos buscar la armonía en una perfecta economía de relaciones donde todos obtengan ganancias.

 

Lo único que necesitamos es amor, decía John Lennon la conciencia de que en los niveles más elementales somos uno. Carl Sagan explicaba: “estamos hechos de hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, igual que las estrellas, estamos hechos de materia estelar”, y más profundamente de partículas cuánticas como todo lo que existe en el universo, con las mismas características de insustancialidad, imperdurablidad y mutabilidad. Entender que siendo una unidad enfrentaremos las consecuencias de todo el conjunto, somos responsables en esa medida de lo que provocamos y de lo que no provocamos pero nos toca enfrentar. Vivir la experiencia de nuestra conexión para amar a todos y a todo como a uno mismo porque al final eso somos justamente una unidad con un infinito de experiencias, que en ideologías, formas de vivir, maneras de existir, de hacer y de manifestarse, sin importar banderas, ni gustos, encima de tendencias y religiones, títulos o condiciones, somos Uno.

 

Me hace recordar a Jesús cuando dijo: “ama a tu prójimo como a ti mismo”, todo tiene ahora un único sentido, porque si tú hermano o hermana estás en mi, si yo estoy en ti, si tú y yo somos uno, uno con Dios, uno con el universo, la pregunta es : ¿Cómo no te voy a querer? Mejor todavía, me encanta pertenecerte, me fascina la idea de ser una unidad contigo, y eso me hace amarte todavía más, cómo explicar que no soy ajena a tus ideas, a aquello que te duele, a lo que te hace vibrar, cada vez que sientes, cada vez que lloras o que te ríes, estás sacudiendo al universo, y a todos los que habitamos en él, viviré las consecuencias de tus actos y tú vivirás las mías porque somos uno.

 

Melina Aceves Ulibarri.

“Un ser humano es parte de lo que nosotros llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y espacio. +l experimenta consigo mismo, sus pensamientos, sus sentimientos como algo separado del resto… un tipo de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, la cual nos restringe a nuestros deseos personales y afecto a algunas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe se liberarnos de esta prisión por medio de la ampliación de nuestro círculo de compasión, de abrazar toda criatura viviente y toda la belleza de la naturaleza”.

                                                                                                            Albert Einstein.

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