EL CAOS DE LOLA Y LA CIENCIA DE LA TOTALIDAD.

 

Había leído y escuchado críticas desde hace mucho tiempo del largometraje titulado “Corre Lola, Corre”, pero fue hasta hace poco que despertó realmente mi curiosidad, cuando leí en una revista que enlistaba las veinticinco películas más sobrevaluadas de los últimos años, (valga aclarar que la revista es vieja), una crítica burda, hecha por una persona que no entendió la película para nada pero que al menos pescó superficialmente y a modo de sugerencia  el impacto constante y profundo de la ciencia de la totalidad en nuestras vidas.

 

Esa película plantea de forma interesante y didáctica la esencia de la ciencia del caos y su totalidad, no apta para un público de mentes comerciales pero de mensaje sencillo y fácil de apreciar incluso para aquellos que se incomodan porque Lola se la pasa corriendo toda la película en lugar de tomar un taxi o porque sienten que la animación incluida estuvo fuera de lugar.

 

El mensaje: la más pequeña variación de un sistema siempre tiene la tendencia a trascender en eventos colosales, afectando a todo el sistema; el argumento de la película es bueno, pero lo que la hace mejor que el promedio es, además de las cualidades que se esperan en el buen cine, la didáctica y sutil  forma de introducir al espectador a la ciencia del caos y la responsabilidad inconsciente pero ineludible que tenemos con el universo.

 

Es una película muy recomendable, pero hay algo que tienes que saber antes, para que cuando la veas no te pase lo que a los críticos y puedas entenderla y enriquecerte de ella:

 

La ciencia del caos. Para entender el caos es indispensable introducir la ciencia de la totalidad, según la cual el universo y todo lo que hay en él es una unidad, no es que todo sea lo mismo, no me malentiendas, es como los dedos de tu mano, forman una unidad con tu mano, aunque no es lo mismo el dedo oponible que el dedo índice, sin embargo son uno con tu mano.

 

En una unidad, cualquier alteración en uno de sus puntos tiene consecuencias en todo el sistema, es como un cubo de resortes, si mueves uno, vibra todo. Esta idea desvirtúa la tradicional definición de que el todo es la suma de sus  partes, pues si bien es posible analizar al todo dividiéndolo en partes, también es cierto que las partes no tienen sentido ni justificación si no están integradas en el todo, y el todo puede seguir existiendo con eficiencia, aún sin una de sus partes, aunque sería muy diferente; además, el todo es un sistema y de separarse en partes pierde sentido, luego, el todo y sus partes son uno, no una suma, no individualidades independientes, son un elemento, una unidad, un sistema interconectado, con vínculos, de configuración compleja, el sistema o el todo se define por sí mismo, el todo es una unidad y no la suma de sus partes.

 

Así es el universo, uno, contigo, conmigo, con las cosas, con el tiempo y con sus dimensiones, es sumamente complejo pero de entenderlo, entenderás cómo es que el aleteo de una mariposa en un punto del planeta produce una tormenta en su lado antípoda, si todo en su unidad está conectado, no hay evento que no reproduzca sus consecuencias en todo el sistema completo.

La pregunta sigue siendo: ¿cómo?, o sea sí, todo es una unidad pero ¿Cómo va la secuencia de eventos que lleva de el aleteo de un insecto a una tormenta?, la respuesta: cada detalle, por mínimo que parezca, es el inicio de una secuencia de eventos que lleva a otros más visibles, y de dimensiones gigantescas, que además reproducen sus consecuencias infinitamente.

 

En la dinámica de un sistema, cada evento va generando consecuencias, que a su vez generan otros eventos de distintas consecuencias, así, es comprensible que si se altera la cantidad de alimento que hay en un ecosistema, para una especie específica, terminen alterándose los ciclos de todas las especies que vivan en él, alterando la vegetación, alterando el clima, y generando caos: la turbulencia en la cual ninguno de los elementos se reconoce, generando circunstancias que dificultan su medida, y que hacen impredecible el resultado. La buena noticia es que el resultado siempre es positivo, el Caos, llega a modificar al sistema, cambiándolo, revolucionándolo, logrando algo nuevo y mejorado, digamos que pasado el periodo de Caos, el antiguo sistema desaparece para crear otro más eficiente, más benéfico, que es en esencia igual al sistema pasado pero definitivamente mejorado, el Caos es el umbral de la entrada a la evolución.

 

Al sobrevenir el caos, las opciones se abren en un orden de opción cuyas alternativas simplemente no tienen fin, de estas bifurcaciones, el sistema, no sus elementos, sino la unidad (lo que implica la unificación y cooperación de los elementos que componen al sistema), tomará la opción que más se amolde o coincida con sus tendencias, y así se construye la evolución de un todo mejorado y eficaz.

 

Los seres humanos, somos por naturaleza animales de cambio, pero hemos sido entrenados para preferir la comodidad de lo inmutable, el cambio genera estrés pero lleva a la renovación, y la rutina genera enfermedades, de insistir en los paradigmas que acostumbramos, el Caos sobreviene generando el cambio de forma dramática, pues nuestro destino es la evolución, y de no evolucionar armónicamente, sufriremos el cambio enfermos de neurosis, en lugar de vivir su renovación.

 

El cambio es incontenible, porque todo el sistema está en constante evolución, y nadie puede escapar de él, siendo como somos parte de la unidad, nos afectamos de todo lo que ocurre en ella.

 

Al respecto, se han elaborado numerosas teorías, desde la moderna teoría de la dinámica de sistemas, la nueva teoría de la evolución de los organismos vivos, el carácter fractal del proceso creativo, etc., todas ellas, empatan en la afirmación de que todos y todo forma parte de la unidad, y de que la más mínima variación en objetos, procedimientos, etc., son en esencia lo mismo, aunque matizados de tal forma que siendo semejantes producen consecuencias distintas.

 

Un ejemplo claro, es el movimiento de las placas tectónicas, sobre todo en el caso de las Fallas, podemos medir como una masa tectónica se mueve respecto de otra con la que tiene fricción y contacto un milímetro cada año, cada movimiento anual, es esencialmente igual al anterior, pero produce consecuencias distintas por que en cada desplazamiento logra acercarse más a un límite crítico de tal forma que al llegar a dicho límite, el siguiente movimiento de desplazamiento será radicalmente distinto de todos los anteriores, pues las masas se colapsarán, encimándose una sobre la otra, provocando una caótica turbulencia, que al concluir tendrá estabilidad en un nuevo orden.

 

La pregunta interesante es: qué fue lo que originó el primer movimiento de desplazamiento; contrario a lo que se pudiera suponer, el origen de esta larga cadena, pudo ser un evento ínfimo e imperceptible, cuyas consecuencias en la concatenación de hechos desembocan en eventos monumentales que a su vez producen consecuencias, y estas, otras consecuencias, en forma sucesiva hasta el infinito, afectando al sistema completo, o más correctamente dicho, al universo, pues estas consecuencias no son “lineales”, se vinculan a toda una red, por hacer una alegoría en la cual se comprende que todos los eventos acaecidos están directamente vinculados con los que están por ocurrir, influyendo a todas las dimensiones con las que se tiene contacto directo de manera inmediata, y en su tiempo afectado a los que se contactan de manera mediata, después los que se alcanzan a largo plazo, y así hasta el infinito.

 

Es increíble como todo adquiere una infinita importancia de repente, pero es así, y de hecho, ha sido desde el principio…

 

El principio, así es como algunos científicos comienzan a intuir a Dios, y como nos acercamos más a comprender menos su esencia.

 

De tal forma que no es lo mismo si haces que si no haces, si miras a la izquierda o a la derecha, si llegas a tiempo que si te tomas unos minutos, si miras de frente, que si evades la mirada, si sonríes que si no lo haces, y así todos los eventos que ocurran por minúsculos que parezcan, tendrán consecuencias colosales, lo que nos funda la idea de que los actos no se hacen, se perpetran, y queda testimonio de ellos en el universo, al cual influimos de forma permanente e ineludible, eso sí que da una idea de la responsabilidad.

 

Corre Lola Corre, es una entretenida forma de adentrarnos a la ciencia de la totalidad, y mejor aún, de reflexionar respecto de las posibilidades que se abren a partir de cada evento o decisión pequeña, pues el orden de opción es infinito, eso sí, hay que vigilar nuestras tendencias. Además tiene un magnífico mensaje, si miras bien que ocurre en la última alternativa que explora la película, donde Lola, mientras corre, a diferencia de los dos anteriores planteamientos, sale disparada sin haber resuelto el problema, sin saber a donde ir, mientras le pide a alguien ayuda, pide “una señal”, y entonces la cadena de actos ofrece un resultado totalmente diferente, pero ¿a quien le hablaba Lola?, incluso ese evento en su pensamiento hizo la diferencia.

 

Aunado a todo ello, y como dirían algunos críticos incómodos por esta forma de hacer cine: “Lola es bella y es bello verla correr”, finalmente es una manifestación de entretenimiento moderno que siendo parte del sistema lo altera todo y que por ejemplo a mi, me ha movido a escribir este post, y que te moverá a ti a pensar en el Caos y la totalidad, y eso, ya debe estar sacudiendo al universo.
 
Melina.  
 
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