Breve ensayo de las implicaciones sociales que conlleva el aniversario número 30.

Por: Melina Aceves Ulibarri.

En general la humanidad siempre complica todo interpretándolo, poniéndole etiquetas, infiriendo situaciones con base en sus complejos, en sus costumbres, sus ideas, incluso las cosas más simples son analizadas, y cumplir años no es la excepción, pero lo interesante en realidad es el fenómeno social que implica cumplirlos, es decir, tener 15, tener 25, tener 30, 35, o 50 años, siempre va aparejado de alguna situación, que igual no tiene nada que ver con el hecho mismo de avanzar cronológicamente, sino justamente con la proyección social, conozco personas que tienen cuarenta y tantos y todavía están pensando en lo que quieren ser cuando crezcan, y sin embargo tienen una etiqueta con la cual lidiar, por ejemplo, a los quince sigues siendo un mocoso pero ya eres cancha oficial, y porque te tienes que casar antes de los 30?, todos los que se han casado que yo conozco, por lo menos la mayoría lo hicieron por que se resbalaron, no hay lógica en las etiquetas, no importa la edad de las personas casi todos viven su vida a ciegas, improvisando tratando de simular que siguen un convencionalismo social, tratando de aproximarse a lo que es aceptado, pero sin razonarlo, no tienen un proyecto, en fin sólo tienen eso, la etiqueta que sella la mediocridad de su vida, de la vida de la sociedad que viven, lo cierto es que avanzar en el tiempo es la oportunidad constante de crecer, de ser mejores, todos los días envejecemos, pero no todos los días nos nutrimos con experiencias que nos hagan crecer, algunos hablan de crisis, en los treinta, el los cincuenta, etc. Yo tengo crisis todo el tiempo, y admiro sinceramente a quienes tienen un proyecto planeado, saben que quieren y no fingen que quieren lo que tienen. Sin embargo los 30 años tienen una peculiaridad, a los 30 se ha alcanzado un estatus de vida que da una proyección social de plenitud tanto en hombres como en mujeres, con la ventaja para los hombres de que a esa edad todo el mundo los desea, de todas las edades, las adolescentes fantasean con chavos de treinta, las de veintitantos los consideran personas estables, los candidatos perfectos, y las más adultas si van a andar con alguien más joven, lo prefieren de treinta, es una edad multifasética en la que igualmente converge una crisis de edad con la plenitud de vida, es un estado mágico en el que se puede elegir legítimamente entre ser maduro o seguir siendo infante con la venia de todos!!!!!, el sexo es perfecto, el aura de tener 30 se proyecta con seguridad, cumplir 30 es la situación perfecta para mandar al diablo todos los complejos y las presiones del que dirán, pobres tontos si teniendo cualquier edad prestan oídos a esas cosas, sin embargo un treintañero (a) puede zafarse legítimamente, tienen su experiencia, su carrera, su dinero, su criterio, una visión de la vida por la que han pagado el precio de 30 años de vida, es una etapa de la vida en la que todo el mundo puede tener voz en relación a su vida, pero no voto!!!!, las personas de treinta parecen más interesantes, más maduras, más dispuestas al desmadre, tienen solvencia económica, aunque no moral necesariamente, y de remate tienen toda la vida por delante, tener treinta en suma, es el reinicio, un reestreno en el que dejas de ser el mocoso para ser el mocoso con derechos, maduro a discreción, eso es tener 30 años. Me muero por cumplir treinta y ver que habré hecho de mi vida para entonces.

Bienaventurados los treintañeros porque ellos vivirán simultáneamente la dicha de tener experiencia y juventud, libertad y solvencia económica para hacer de su vida un papalote.

Anuncios